ESCENARIO COMERCIAL PREOCUPANTE

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Hace pocos dias, por pedido de una Empresa de Bariloche me solicitaron que hiciera una encuesta casera referida la situación comercial de Esquel debido a que determinada Empresa (pequeña pero conocida), estaba previendo la posibilidad de instalar un punto de venta de sus productos, y deseaban tener una idea del estado actual del comercio en general, para decidir si instalarla en El Bolson, Villa La Angostura o Esquel.

Me dispuse a recorrer el centro y me detuve a hablar con algunos comerciantes del centro. Me llamo la atención ya no la preocupación por la caída de ventas, sino la desmoralización reinante respecto de lo que piensan del porvenir. No le encuentran la salida a esta crisis. Muchos de ellos ya piensan que es irreversible.

De diez locales céntricos que visite (visite mas pero me basare en estos 10), cinco de ellos me transmitieron (palabras mas palabras menos), que están pensando en cerrar. No todos dijeron la misma frase. Algunos (3) me comentaron taxativamente que piensan seriamente en bajar las persianas. Dos de ellos me hablaron de irse a instalar a la “casa”. De los otros cinco, dos (2) de ellos me manifestaron que venden menos que nunca pero que seguirán hasta que les salga otra cosa, y solo tres (3) se refirieron a que esto va a pasar (haciendo referencia a que esto es cíclico). De estos ultimos 3, (2) son propietarios. Y uno es hijo de la propietaria. El resto todos alquilan.

Lo llamativo de esta especie de “paneo” es que el 50% de esos 10 pensaban que esto no tiene salida. Hubo uno de esos comerciantes que me refirió que desearía conseguir un trabajo en la administración pública. Y de paso “refunfuñaba” porque un empleado que trabajo un año le había “sacado mas de un millón de pesos”.

Otro me comento que si fuera por el ya lo hubiera cerrado, pero que no lo hace porque “es lo único que ha hecho siempre”.

Las compras por internet:

Hace tiempo se ha difundido la idea de que la gente compra por internet, recibiendo los productos por Mercado Libre. Es mas, algunas zapaterías cuentan que muchos de los clientes simulan querer comprar, se prueban los calzados y no los lleva, aduciendo que después volverán. Luego de probados, ese mismo modelo lo piden por la web y lo reciben a bastante menor precio y encima con flete pago. Es decir que el plan era obtener la medida justa del calzado, para después comprarlo por la otra vía. Lo triste de esto es que de tantas “probadas” sin que se produzca la venta el calzado ya se estaba “deformando“.

Es real que los productos comprados afuera son mas baratos y que el cliente tiene todo el derecho del mundo de comprarlos a menor precio. Mas aun teniendo en cuenta lo magro de los salarios. Lo que no es tan así es que aquí en Esquel te “roban” como dicen muchos. Lo que ocurre es que para saber lo que cuesta sostener un negocio hay que haberlo tenido o probar con tenerlo, porque la realidad es que el costo de sostenerlo no esta dado solo por el producto ofrecido. Es mas, los costos que no representan al producto en si, suelen ser en muchos casos (proporcionalmente hablando), muchísimo mas elevados que el CMV (Costo de la Mercadería vendida). Pero bueno, esto es difícil de entender para quien solo busca y le interesa el producto. Solo lo entenderán quienes pagan los servicios a valor comercial, aportes patronales, contribuciones sociales, ART, autónomos, Obra social, Alquiler, Ingresos Brutos, AADI CAPIF, Luz, Gas, Teléfono fijo y celular. Ni que hablar de certificados por enfermedad, contador, Iva, Ganancias……PUF. Y además hay que comer y respirar.

Otro (casa de comidas), se quejaba de que por internet en Esquel se vende a la mitad de precio o menos. Su conclusión era que si se iba al fondo de su casa vendería lo mismo y no pagaría ni alquiler ni debería sostener el negocio “impecable”, ya que con “2 azulejos y un tubo me basta”.

Perder el empleo: En esta aguda situación de crisis (una de las peores vividas en los últimos tiempos…sino la peor), existen algunos rubros que si funcionan, lo que hace presumir que la cosa no estaría tan mal. El de los alimentos es uno. El de la farmacia es otro. Y el de los vehículos también. Por supuesto que hay otros que se suman a estos, pero se sostienen rentables por circunstancias que no tiene sentido detallar aquí.

El de los alimentos es lógico, la gente tiene que comer, y además comparar precios o revisar con mas asiduidad para llegar a fin de mes hace que la visita a mercados y super ya sea un atractivo turístico. Los otros dos no necesitan explicación. Uno por salud y otro por idiosincrasia.

Consultando a empleado de alto cargo de supermercado conocido, me comenta que se da una paradoja poco común. La caída de ventas es evidente por la presión ejercida desde “arriba”. Pero la gente pasa mas tiempo que antes en el super, por cuestiones que se “desenchufa” y de paso saca fotos de los precios. En algunos de esos casos han notado que un matrimonio entro a las 2 de la tarde y salió a las 8 de la noche.

Pero la inmensa mayoría del sector comercial esta deprimido. La poca cuantía de aumentos en los salarios hace que se destine los ingresos a las cosas mas básicas, restringiendo todo aquello que pudiera ser evitado comprándolo afuera o fabricándolo en casa.

Esto produce despidos que no solo retroalimentan la crisis, sino que además produce otros tipos de crisis en este caso de salud (físicas o mentales), propios de la gente que se paraliza frente a la realidad de que pierde el trabajo en un momento como este: DONDE NO HAY NADA.

PELIGRO LATENTE: Hay que agradecer que frente a este escenario no se note un incremento de la delincuencia. Porque justamente este tipo de crisis económicas que trae aparejadas otros tipos de crisis también, suelen devenir o resultar en otras que se presentan como resultado de aquellas. La droga, el alcohol, la ludopatía, la violencia de genero y la depresión son algunas de ellas. Pero hay miles de circunstancias que pueden abrirse paso si no reconocemos que tenemos una crisis garrafal, que obviamente es nacional y que repercute en nuestra ciudad.

Pero hay que decir que en Esquel, el decaimiento de la ciudad se nota como nunca antes. Basta un paseo por el centro comercial para notarlo. Locales vacíos, dueños/as parados/as en la puerta, y una cara de confusión que invita a la reflexión.

Esperemos que se tomen medidas destinadas a paliar la crisis comercial (además de la social), que ayuden a darle respiro a aquellas personas que arriesgan desde lo privado. Créditos a modo de salvataje con tasa baja, freno de bloqueo de cuentas por parte de la AFIP, pagos a cuenta de servicios como la luz (que antes era posible y ahora no), suspensión por un par de meses de cortes de gas.

El comercio necesita tiempo. Generan puestos de trabajo. Viven ellos de su propio emprendimiento. Uno solo de ellos que cierra desata una cataratas de consecuencias que es contagiado sucesivamente hacia el resto.

Como se ve ideas hay. Solo hay que prestarles atencion.

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