Tras un período alejado de la primera línea pública, Juan Garitano volvió a sentar postura sobre la actualidad política de la comarca y la provincia. Quien fuera dos veces intendente de Trevelin, jefe de Gabinete provincial y vicepresidente de Parques Nacionales lanzó duras críticas hacia el Ejecutivo chubutense, al tiempo que repasó los costos personales y familiares que acarrea la función pública.
El foco principal de sus declaraciones estuvo puesto en la relación entre el gobierno de Ignacio Torres y la administración municipal de Héctor Cano. Para Garitano, existe una clara intencionalidad partidaria detrás del trato que recibe la localidad cordillerana.
“A Trevelin le han hecho un fenomenal vacío político. Quieren recuperar el municipio y por eso nunca recibe un subsidio ni un ATN”, aseveró Garitano, agregando que “recién ahora, con el Plan Galina, ofrecieron algunas viviendas, pero por ahora es solo un anuncio. Así y todo, Cano ha sabido arreglárselas con pocos recursos para llevar un municipio ordenado”.
Esa distancia, según el dirigente peronista, no solo se traduce en números sino también en gestos institucionales históricos. Recordó que fechas emblemáticas para la soberanía y la memoria regional —como la llegada de Fontana y los Rifleros cada 25 de noviembre o las celebraciones del 30 de abril— contaron históricamente con la presencia de los mandatarios provinciales. “Ningún Gobernador dejó de estar ese día en Trevelin, pero Torres no vino nunca”, remarcó.
Al mirar el recorrido local, Garitano puso en valor las gestiones que compartió durante años con Carlos Mantegna, período en el que se concretaron soluciones habitacionales y obras clave para la comunidad, continuando una línea de compromiso que inició su propio padre, primer intendente justicialista del pueblo entre 1973 y 1976.
Otro de los puntos álgidos abordados fue la recurrente disputa entre Esquel y Trevelin por el mantenimiento y financiamiento de la Planta de Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos. En su carácter de firmante del acuerdo original en representación del Estado provincial, Garitano fue contundente al señalar la desnaturalización del convenio.
“Lo de la Planta de Residuos también viene maquinado políticamente. Es parte de la estrategia para ahogar al Municipio de Trevelin”, explicó, al remarcar que en ese convenio “está mi firma porque yo era el responsable y Trevelin es socio directo”.
El ex funcionario detalló que el proyecto original debía replicar el esquema del Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH), mediante un consorcio público-privado que administrara el predio e integrara no solo a Esquel y Trevelin, sino también al Parque Nacional Los Alerces y a las comunas de Tecka y Corcovado, fijando un costo transparente por tonelada ingresada.
“Eso no se hizo y quedó establecido que la administración la hacía el Municipio de Esquel. Trevelin aceptó poniendo seis empleados, una máquina y un aporte económico. Pero el problema de fondo es que nunca quedó claro cuál es el verdadero costo de funcionamiento de la Planta”, enfatizó.
En un plano más íntimo, Garitano reflexionó sobre el desgaste que produce la actividad política en los entornos familiares, recordando los embates mediáticos que sufrió tras finalizar su etapa como jefe de Gabinete en 2015.
“Antes la política era noble, pero con el correr del tiempo se ha ido transformando en algo bastante cruel”, relató. Recordó que en 2015 “hicieron una campaña diciendo que me había adueñado de comercios en Esquel con dineros mal habidos para desprestigiarme. Jamás fui llamado por un juez ni por un fiscal, pero generaron una mala imagen difícil de sacarse de encima”.
El dirigente concluyó remarcando la asimetría del impacto público en la vida cotidiana: “Hay que tener el cuero duro para bancarse ese tipo de situaciones, pero la familia no tiene el cuero duro y es la que termina sufriendo”.
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