Tras el paso de Gastón Escobar a la gestión municipal, Berta Vega asumirá la conducción del Barrio 28 de Junio. Con un fuerte compromiso social, detalla los reclamos históricos de los vecinos, la demanda de infraestructura y las expectativas puestas en la nueva etapa.
Una transición enfocada en conseguir respuestas para el barrio
—¿Cómo se reorganiza la conducción de la sede vecinal tras la designación de Gastón Escobar como Director de Juntas Vecinales de Esquel?
—Oficialmente sigo como vicepresidenta. Recién cuando salga la resolución en la que nombran a Gastón, pasaré a ser la presidenta del barrio. No quiero opinar políticamente al respecto porque prefiero no mezclar la junta vecinal con la política. Lo de Gastón es un bien para él, pero también para el barrio: teniéndolo ahí, confiamos en que vamos a lograr respuestas que antes no teníamos.
Las principales demandas: calles, obras y salud
—¿Cuáles son las prioridades e inquietudes más urgentes que trasladan los vecinos?
—Tenemos una gran demanda, sobre todo con el adoquinado. El pasado 28 de junio el barrio cumplió 45 años y prácticamente no se ha hecho nada. Varios barrios de Esquel tienen sus calles adoquinadas, pero en el nuestro, hace años, solo se adoquino la calle Isaías Vera y fue por una decisión de la Provincia. Vas en auto y se tambalea para todos lados; además está el problema de la tierra: no terminás de limpiar que ya entra de nuevo.
Otra preocupación seria es una antena que emite radiación de largo alcance y que entendemos que perjudica la salud de los vecinos.
«El barrio cumplió 45 años y no se ha hecho nada con el adoquinado. Con Gastón adentro de la Municipalidad, al menos ya pasaron la máquina».
Promesas pendientes y alianzas comunitarias
—¿Qué expectativas tienen respecto a las respuestas del Municipio de Esquel?
—Tenemos muchas expectativas, especialmente con el adoquinado. Ahora que Gastón está adentro, al menos pasaron la máquina por las calles. También necesitamos que se compacte el sector de la placita: el intendente Taccetta se comprometió a construir un playón deportivo e instalar iluminación, entre otras mejoras.
—Por fuera de las obras públicas, ¿qué otras articulaciones vienen realizando desde la vecinal?
—Hemos avanzado en gestiones con el Club Independiente, cerrando acuerdos para que el barrio pueda usar la cancha y consiguiendo becas para los chicos que no pueden pagar la cuota social. También articulamos para los festejos del Día de las Infancias y trabajamos en conjunto con la Policía Comunitaria.
Vocación de servicio y trabajo social
—¿Dudaste en aceptar este nivel de responsabilidad en la junta vecinal?
—Sinceramente no me imaginaba en este lugar. Me encanta el trabajo social, pero al principio no quería por temas de edad y problemas de salud, especialmente en la rodilla y la columna. Pero eso no me va a doblegar: a mí me gusta cumplir con los compromisos. Gastón fue tres veces a mi casa para convencerme y mucha gente del barrio también me lo pidió. Así que, como se dice, ¡ahora a bailar!
—No es tu primera experiencia colaborando con el barrio…
—A mí me gusta trabajar. Con Gastón nos conocíamos de antes. Mi marido fue presidente del barrio hace muchos años y en ese entonces yo ya colaboraba sin pertenecer formalmente a la comisión. Jamás pedí nada para mí, pero sí me muevo para pedir por la gente.
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