Conflicto familiar y reclamo judicial: “Llevo dos meses en la calle y la Justicia cree en denuncias falsas”

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Un vecino del barrio Ceferino no puede entrar a su casa tras una medida de restricción: “La Justicia cree en denuncias falsas”.

Américo Jara tiene 57 años y nació en la vivienda familiar que logró adjudicarse legalmente. Desde hace dos meses no puede acceder a su hogar debido a una orden de distanciamiento impulsada por su hermana y su sobrina. Hoy vive en casas de amigos y teme quedar en la calle.

ESQUEL. Américo Jara atraviesa una situación crítica. Nacido y criado en el barrio Ceferino, enfrenta desde hace dos meses una prohibición de acercamiento de 200 metros respecto de la vivienda donde vivió toda su vida. La medida fue solicitada por su propia hermana y su sobrina, quienes habitan en el lote colindante. Mientras espera que la Justicia revise el caso, Jara debe pernoctar en casas de allegados y afirma que las acusaciones en su contra son infundadas.

En diálogo con los medios, el vecino repasó el origen del conflicto, el historial dominial del terreno, las irregularidades en las denuncias y la falta de respuesta judicial.

Un conflicto de años por la propiedad familiar

“Mi hermana Beatriz le quiere hacer creer a todo el mundo que es hija única y que todo lo que existe ahí es de ella.”

— ¿Cómo comenzó este conflicto en el barrio Ceferino? — Nací hace 57 años en ese lugar y me crié ahí. Tengo un papel firmado por mis hermanos desde hace 15 años para que pueda habitar la casa tras el fallecimiento de mi padre. Cuando él murió, me enteré de que el terreno era fiscal y que no estaba pago. En la gestión del intendente Rafael Williams hice un convenio con la Municipalidad, me adjudicaron la venta por ordenanza y lo terminé de pagar en 2017. Sin embargo, mi sobrina, Claudia Rodríguez, siempre me decía que yo debía irme porque eso era de ella.

— ¿Ocurrieron episodios violentos o de interrupción de servicios antes de la medida judicial? — Mi hermana se presentó en la Cooperativa 16 de Octubre pidiendo el retiro del medidor diciendo que era hija única, y nos dejó sin luz. Fui a Tierras Fiscales, me dieron un certificado y volví a la cooperativa para solicitar el servicio a mi nombre. Como es una conexión vieja, me exigieron cable a tierra y disyuntor debajo del pilar. Cuando estábamos picando la pared medianera para colocarlo, llegó un patrullero por una denuncia de ella afirmando que le tirábamos la casa abajo. La policía constató que el trabajo era correcto y se retiró, pero las presiones continuaron.

Las denuncias y la medida de alejamiento

“Son denuncias falsas sin testigos. Nadie le explicó a la jueza que hace 57 años vivo ahí.”

— Se le impuso una restricción de acercamiento por presuntas amenazas. ¿Hubo algún altercado previo? — Jamás la amenacé. Ni nos saludamos ni hemos discutido; todos los vecinos del barrio lo saben. Son denuncias falsas y sin testigos, porque eso nunca pasó. A pesar de eso, la Justicia me aplicó una restricción de 200 metros que me impide entrar a mi propia casa.

— También se mencionó un episodio en la Municipalidad de Esquel donde se habría violado la restricción. ¿Qué sucedió realmente ese día? — En una de las denuncias afirmó que yo ingresé a la Municipalidad a sabiendas de que ella estaba reunida con el Intendente. Es mentira. Yo llegué a las 9 de la mañana a ver a Juan Ripa (secretario de la Intendencia) y estuve esperándolo desde una hora antes; está la constancia y hay cámaras de seguridad. Inclusó le abrí la puerta al comisario Melipil y a la subcomisario Pauli. Sandro “Pelo” Holmes y Martín Piva también son testigos de que yo estaba de espaldas cuando ellas entraron. Miente en la denuncia y con esa mentira me dictaron 60 días sin poder ingresar a mi vivienda.

Apoyo vecinal y falta de respuestas de la Justicia

“Parece que me tengo que encadenar para que me vean. Ya llevo más de dos meses afuera de mi casa, donde sigo pagando impuestos.”

— ¿Cuál es su situación habitacional y laboral en este momento? — Hoy me quedo con amigos que me dan un plato de comida y duermo donde se dé. Anoche me quedé en la casa de un policía amigo. Esta situación además me hace perder trabajos, porque me van a buscar a mi casa y no me encuentran. Si esto no se resuelve pronto, voy a tener que empezar a asistir a comedores.

— ¿Ha recibido respaldo de los vecinos del barrio Ceferino? — Más de 60 vecinos firmaron una nota para dejar sentado qué clase de persona soy. Incluso firmaron los linderos, a quienes ellas también les han sacado parte del terreno en el pasado, como a las familias Silva y Pryce. Fui a Tierras Fiscales y me confirmaron que mi sobrina no tiene ningún papel legal, está como usurpadora, mientras que yo tengo todo en regla.

— ¿Qué respuesta ha obtenido por parte de las autoridades judiciales? — La Justicia me da mucho que pensar. Hay una vecina que tiene cámaras de seguridad que podrían probar la verdad y la policía ni siquiera fue a revisarlas; pero para llevarme una cédula van cuatro efectivos a mi casa. La Jueza Paredes nunca me quiso atender, tampoco la secretaria. Voy día por medio antes de las 7 de la mañana a pedir audiencia. Mi abogada me dice que espere porque la Justicia es lenta, pero mientras tanto yo sigo en la calle.

Abajo el link de la nota. Arranca a partir del minuto 44:55.-

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