Dr. Gunther Flass: “Los hijos de los kelpers nacidos en esos meses son argentinos”

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En una entrevista a fondo con el especialista en Derecho Internacional, Dr. Gunter Flass, se desgranan los mitos y verdades sobre la soberanía austral, el rol de las dictaduras, los argumentos históricos más sólidos frente a Gran Bretaña y el error diplomático reciente que jugaron en contra de la posición argentina.

El Dr. Gunter Flass, profesor de Derecho Internacional, abre el debate sobre dos de los temas más sensibles de la geopolítica nacional: el Estrecho de Magallanes y la Cuestión Malvinas. Con una mirada incisiva, Flass prefiere esquivar el concepto tradicional de soberanía para adentrarse en los tratados, las fallas diplomáticas y los verdaderos intereses económicos que mueven el tablero global.

El Estrecho de Magallanes y el fantasma del conflicto con Chile

Para Flass, la situación del Estrecho de Magallanes está jurídicamente saldada: “No está discutido el tema soberanía. En el Tratado de 1881 y luego en 1884 —que dicho sea de paso ganamos muchísimo con esos tratados, cedimos el estrecho pero ganamos muchísimo en territorio, lo que hizo el Perito Moreno y todo lo demás en un solo acto— es chileno, no hay ninguna duda y los tratados se deben respetar”.

Asimismo, detalla que el paso es de libre navegación para todos los barcos y funciona como una zona neutralizada a nivel internacional: “No se pueden poner fortalezas militares. Es una de las pocas zonas neutralizadas del mundo”.

En esa línea, el especialista sostiene que la hipótesis de conflicto con el país vecino fue una construcción artificial: “El conflicto entre Argentina y Chile es una imposición de las dictaduras. Como toda dictadura necesita un enemigo, inventaron ese enemigo común, lo negociaron. Hay pruebas de que ambas dictaduras estaban negociando la futura guerra y no se ponían de acuerdo porque los argentinos querían que fuera en el sur y los chilenos en toda la frontera. Para que nos demos cuenta ambas naciones del grado de perversión de que nos quieren hacer creer que nos queremos robar un metro”.

“Hoy, si fuéramos a un conflicto con Chile, al poco tiempo nos quedaríamos sin luz ni gas. La hipótesis del conflicto me parece absurda”.

Aunque reconoce el rol de la dictadura chilena al ayudar a Gran Bretaña durante el conflicto de 1982, aclara que la población vecina de la Patagonia no compartía esa lógica y destaca un dato geopolítico actual: “Por primera vez conseguimos que la Cancillería chilena reconozca nuestro derecho sobre las islas Malvinas”.

Malvinas: derribando mitos y los verdaderos argumentos jurídicos

Al adentrarse en la disputa por las Islas Malvinas, el profesor advierte que la Argentina suele apoyarse en argumentos débiles, descuidando los pilares jurídicos internacionales más sólidos.

  • La proximidad territorial: “Es el argumento más débil. Tenemos argumentos mucho más fuertes”, sentencia.
  • El descubrimiento: Según el Derecho Internacional, un territorio desabitado pertenece al primero que lo reclama o descubre. Sin embargo, Flass señala que no hay claridad histórica: “Se sostiene que fue Esteban Gómez de la expedición de Magallanes (1500 aprox.), pero el primero que cartografía las islas es un holandés”.
  • La ocupación inicial: Antes de España, Francia ocupó la Isla Soledad (creando un puerto), mientras que los británicos hicieron lo propio en Puerto Egmond (Gran Malvina). “Estuvieron un tiempo ahí, después se fueron, pero es un ‘gol’ de los británicos: aducen que dejaron una placa de plomo que decía que eso era territorio del Rey Jorge III. Esa placa dicen que existe, la tienen en un museo en Londres y habrá que ver en un futuro arbitraje si es auténtica, pero es una prueba débil”.
  • El Tratado de Nootka: A favor de la Argentina, Flass destaca este acuerdo histórico donde España renuncia a la costa de América del Norte y Gran Bretaña a tener cualquier territorio en la parte sur del continente (Art. 6), considerándolo “más firme en favor de Argentina que el tema de la placa para los británicos“.
  • La ocupación española e independiente: Los españoles ocuparon la Isla Soledad con iglesia, fábrica y población estable hasta 1811. Tras el vacío generado por las Guerras Napoleónicas, en 1823 la Argentina ocupó formalmente las islas con gobernador, población dependiente, una pescadería y un saladero. “Según los británicos, el gobernador Vernet le pidió permiso en 1823 para instalarse al cónsul en dos cartas que nunca aparecieron”.

La trampa de la “autodeterminación” y el factor humano

El argumento más fuerte esgrimido por el Reino Unido es la libre autodeterminación de los pueblos. Ante esto, Flass contrapone el principio internacional que establece que dicho derecho aplica solo cuando no se trata de una población implantada: “Acá no solo es implantada, sino que no dejaron entrar a nadie más. Si abrieran las islas e hicieran un plebiscito, en muy poco tiempo sería a favor de Argentina. Aun así, hay un 7% que votó por ser argentinos, siendo implantados. Si esto lo hubiésemos hecho antes de la guerra, hubiese sido otra cosa”.

En este punto, el especialista revela una dimensión poco contada sobre la cotidianidad previa a 1982:

“Antes de la guerra había un gran desprecio de Gran Bretaña hacia los kelpers. Cuando llegaron las tropas argentinas ya estaba LADE, había una oficina de Gas del Estado, maestras argentinas enseñando castellano y venían a los hospitales argentinos. Si no hubiera sucedido la guerra de 1982, hoy las islas ya serían nuestras, o al menos habríamos desvirtuado este principio”. Como dato curioso y jurídico de color, recuerda: “Los hijos de los kelpers que nacieron durante esos meses de ocupación son argentinos. No tienen DNI porque nunca lo pidieron, pero la ciudadanía argentina no se renuncia por el principio de ius soli-ius sanguinis”.

El “autogol” diplomático y el escenario internacional actual

Uno de los momentos más críticos de la entrevista apunta a los errores de la diplomacia nacional. Para Flass, las declaraciones unilaterales de los Estados tienen fuerza de tratado y atan las manos del país: “Cometimos el grave error de reconocer la propiedad de Crimea para los rusos porque la población implantada votó para ser rusa. Ahí Gran Bretaña señaló que Argentina estaba reconociendo que una población implantada puede decidir. Aquí viene la importancia de tener una cancillería profesional: nos metimos un gol en contra“.

No obstante, el panorama internacional muestra signos de desgaste para los británicos. Tras la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, el bloque europeo se fracturó en las votaciones sobre la cuestión: “Los países escandinavos los siguen apoyando, Alemania tiene una posición ambigua, Francia se mantiene al margen y van perdiendo cada vez más votos. Gran Bretaña se está debilitando, y cuando el enemigo se debilita es una buena noticia. Los ingleses son intransigentes mientras no les resulte antieconómicos; hoy tienen graves problemas internos y las cosas pueden cambiar”.

La prescripción y la estrategia económica

Consultado sobre si la ocupación británica por más de un siglo convalida sus derechos por prescripción del dominio, Flass lo desestima por dos razones fundamentales: “Primero, hay que decir que no fue pacífica; segundo, no creo que haya caso en la historia con esa constancia de protestas anuales de Argentina desde 1833 con todos los gobiernos; y además, fue interrumpida por la guerra. Los ingleses dicen que la victoria no da derechos; entonces, si no da derechos para nosotros, tampoco para ustedes. La prescripción fue interrumpida“.

Finalmente, el profesor valora la estrategia de disuasión actual: “Presionar para que ninguna empresa internacional invierta en las islas es la línea de flotación de los británicos: la económica. Ya se retiraron varias y a algunas les bajaron las acciones. A las islas nunca les interesó mucho; en el ’82 fue solo la oportunidad para que Thatcher sea reelecta”.

Abajo el link de la nota. Arranca a partir del minuto 51:49.-

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