En esta última nota de nuestro programa en Esquel Política Online, compartimos una charla a fondo con Rubén Castagnino, referente del Grupo Ceferino y reconocido exdeportista.
“Nací en Gobernador Costa, huérfano de mis padres ingresé al orfanato en Esquel a los 7 años donde me crié”. Pasé por el Barrio 133, Malvinas, pero empecé a boxear desde muy chico.
En 1993, con solo 16 años, participé en las Olimpíadas en California, un evento organizado por Arnold Schwarzenegger. Éramos una delegación de 50 argentinos y trajimos 46 medallas entre oro y plata. En mi caso, “tengo medalla de oro y medalla de plata, y fui recibido por el Presidente Menem en el 93”.
Después de eso “seguí en la Selección. Tenía de sponsor a ADIDAS y estuve concentrado en el CENARD”, donde me cruzaba entrenando al “Roña” Castro y a “Cachano” Barría.
Sin embargo, a los 20 años me cambió la vida debido a un grave accidente de moto. “Tenía 20 años cuando tuve que dejar el boxeo. Ganaba plata y me compré una Kawasaki 650. Agarré un camión de frente, estuve 6 meses complicado y me quedaron cicatrices; parecía una momia”. Quise seguir entrenando, pero “la Federación me indicó que no podía pelear más por el riesgo de salud”. Así fue que me tuve que retirar de la actividad pugilística.
En 1998 tuve que volver a Esquel prácticamente sin nada. “Trabajé de albañil, levanté el Hotel Sur Sur e hice varias casas. Me instalé en el Ceferino, donde tenía a mis conocidos y hermanos”, y al poco tiempo nació mi primer hijo. Una asistente social me dio una mano para conseguir un terreno y, a la vez, “empecé a trabajar con el Grupo ‘Joven’ que se estaba formando” junto a Miguel Millanao, Claudia Jara, Segundo Jara, Marcelo Carrasco, Banano, Fernando Mera y otros compañeros.
“La hermanita María Mercedes nos ayudó a lograr el proyecto que teníamos”. Empezamos con una canchita de fútbol 5 y, con los campeonatos que organizábamos, juntábamos fondos para comprar materiales y tramitar la personería jurídica, la cual logramos concretar en el año 2002. Con ayuda del municipio fuimos construyendo la sede codo a codo: “pegábamos ladrillos, otros ataban fierros, etc.” Desde el grupo renovamos autoridades mediante elecciones cada 2 años, y “hace 8 años soy Presidente del Grupo”.
“El Grupo está para eso: sacar a los jóvenes de la droga y el alcohol”. Trabajamos con jóvenes que tienen que cumplir horas cátedra por problemas judiciales; “nosotros los recibimos y los ponemos a limpiar, cortar el pasto… se ayuda a insertar al pibe a la sociedad”.
Por mi parte, “he estado en Colombia y otros países capacitándome y dando cursos. Estoy habilitado por organizaciones internacionales y puedo preparar boxeadores y boxeadoras para competir a nivel internacional”.
También he organizado eventos de boxeo al aire libre y me ha tocado traer gente que ha tenido antecedentes, porque “siempre digo que no somos quién para juzgar a nadie”. Trabajo a la par con Omar Ferrada —exvicepresidente de la federación chubutense, histórico dirigente y coordinador escolar— y con el “Negro” Sosa, quien me da muchos consejos.
Sin embargo, he sufrido fuertes ataques por decir lo que pienso. Cuando traje a Villívar, quien ya había cumplido una condena por abuso sexual, me criticaron severamente el “Chavo” Ortiz, Rodrigo Peláez y Juan Carlos Tardón. A raíz de eso, “de tener más de 50 pibes se me bajaron un montón”. “Lo fui a ver al Chavo para preguntarle los motivos de la crítica, pero conmigo no quiso hablar”.
Respecto a la causa judicial que hoy involucra a mis hijos, “esto que pasó me lo veía venir. Yo me junto muchas veces con los jefes de la unidad regional para ver cómo podemos evitar los problemas del barrio”. Pero este problema no lo buscamos nosotros: “vinieron a robar a mi casa a las 4 de la mañana. Lo siguieron mis hijos, le pegaron es cierto, pero también tuvo problemas en otro lado”. “Una vez que la justicia resuelva vengo y te cuento más detalles”. Por el momento, el abogado Juan Zapata se está encargando del caso.
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