En una nueva entrega de nuestras entrevistas, dialogamos con Viviana Moreno, bioquímica y referente reconocida de la Asamblea del No a La Mina. El eje central del encuentro fue la insistente intención del Gobierno Provincial de reactivar el debate sobre la extracción de uranio en la meseta chubutense y los antecedentes de pasivos ambientales que persisten en la región.
La estrategia legislativa y la presión por el debate
El tema minero vuelve a instalarse en la agenda política de la provincia de manera cíclica. Ante este escenario, Moreno advierte sobre los movimientos recientes en la Legislatura:
“La gente tiene que tener la mirada puesta en la Legislatura: cada tanta cantidad de años reaparece el tema. Acaba de llegar una nota al Gobernador y él la eleva a Menna en la Legislatura, donde 200 vecinos de Paso de Indios plantean la necesidad del debate minero. Y la Legislatura facilitó esas imágenes de los estudiantes debatiendo para promover que el pueblo está pidiendo la minería”.
El mito de la “energía limpia”
Uno de los puntos clave aclarados por la especialista es la diferencia entre el funcionamiento final de una central nuclear y el proceso previo de obtención del recurso:
“Hay que aclarar que no produce dióxido de carbono en la utilización de una central nuclear. Sí genera dióxido de carbono en todo el proceso de obtener ese combustible nuclear para usar en la central nuclear”.
Proyecto Cerro Solo: profundidad, costos y riesgos
Al analizar los yacimientos detectados en la meseta, Moreno detalla las características técnicas y las dificultades geológicas de Cerro Solo, ubicado a unos 70 kilómetros de Paso de Indios:
“Fue descubierto en 1979. Ya tiene la factibilidad. Se estiman 4.600 toneladas y está a 70 km de Paso de Indios. Es yacimiento cuando tiene un kilo por tonelada. Este yacimiento tiene tanto uranio como molibdeno y se estima 3 kilos de uranio por tonelada. Solo imaginarse lo que tienen que romper para conseguir 3 kilos de uranio. En el caso del molibdeno es 0,2% (serían 2 kilos por tonelada). Está ubicado desde los 60 a 120 metros de profundidad, y está como en franjas entre 2 y 4 metros”.
Sobre las modalidades de extracción y la vigencia de la Ley 5001 en Chubut, la referente ambiental explicó:
“Ya en 1993 hablaban de extraerlo con la modalidad ‘lixiviación in situ’: si un yacimiento tiene más de 100 metros de profundidad lo tengo que extraer por galería —que tiene el riesgo enorme del gas radón para los operarios y técnicamente es caro—. Si es de menos de 100 metros se hace a cielo abierto. Pero en Chubut la 5001 prohíbe la minería a cielo abierto. Por un tema de costos la lixiviación in situ es rápida, emplea poca gente y se pueden ir rápidamente. Si el precio del uranio baja, arman las valijas y se van”.
Además, los estudios técnicos demostraron la inviabilidad de aplicar esta técnica en Cerro Solo:
“Para que sea factible, el uranio se inyecta como el fracking con ácido sulfúrico. Similar al oro cuando se separa con el cianuro. Tiene que pasar por una arenisca permeable y una bomba se lo lleva hacia arriba. Por las condiciones químicas, el uranio está en estado sólido dentro de los acuíferos, y si lo hago en un lugar inadecuado lo que hago es contaminar todo lo subterráneo. De la única manera que se puede explotar entonces es llegando a cielo abierto a una profundidad de 60 metros y después hacer subterránea con tubos verticales para la ventilación y galería horizontal para el proceso de explotación”.
El proyecto Laguna Salada y el fantasma de Pichiñán
Otro de los puntos abordados fue el yacimiento Laguna Salada, situado al sur de Las Plumas:
“Tiene denominaciones de Guanaco 1 al 7. Es un enorme territorio; el uranio está entre una lava de arena a 10 metros de altura y a 2 metros de profundidad. Se saca con pala a cielo abierto. Por este proyecto es que aprobaron el EIA para empezar la exploración. Los costos son bajísimos. Pero es a cielo abierto, prohibido por la Ley”.
La preocupación principal radica en la cercanía de estos proyectos con las cuencas hídricas provinciales y el antecedente histórico de explotación en la zona:
“Este proyecto de Laguna Salada está al lado de un río que va su cauce hacia el noreste hasta desembocar en el río Chubut. El uranio fácilmente se diluye en el agua. Pero esto no es nuevo: en Chubut se explotó por 4 años, de 1977 a 1981. Primero, que no ha sido floreciente, no pasó nada. Pero sí dejó la planta fabril Pichiñán, que está a 26 km de Paso de Indios y a 1.000 metros del río Chubut. Ahí se extrajeron los minerales de dos minas que explotaron. ¿Dónde quedó lo que no se llevaron? En la Planta Pichiñán, a 100 metros del río Chubut. Eso está contenido con alambre tejido. Nos decía un diputado que en el único lugar donde no se mide radiactividad en el río es ahí”.
El fracaso de la remediación ambiental y los controles
Para finalizar, Moreno puso en duda la capacidad y los antecedentes de los organismos encargados de supervisar la actividad nuclear y sus pasivos históricos:
“En el año 1993 piden un crédito para remediar los desastres ambientales: estos desastres los hizo la Comisión Nacional de Energía Atómica, la misma que estaría vigilando esto que podría suceder acá. Esto pasó, Pichiñán contamina. El Banco Mundial le da 30 millones de dólares, Pichiñán no se remedió y del desastre total solo se hizo el 12% del proyecto. El Banco Mundial encontró flexibilidad en normas y explotación bajo pésimas condiciones, contaminación de aguas superficiales, profundas incluso potable…”.
Y concluyó advirtiendo sobre el manejo del ciclo del uranio a nivel nacional:
“La misma gente que hizo esto ahora estaría a cargo de supervisar los proyectos locales. No se toma en cuenta el ciclo del uranio en Argentina. En Córdoba se pasa este concentrado de uranio a dióxido de uranio; el Gobierno de Córdoba lo quiso frenar hace años porque se forma un ‘chichón’ —que son restos de estudios y pruebas— que está en el medio de la ciudad con tanques de 200 litros enterrados. (…) La historia demuestra que las promesas chocan contra la realidad de los pasivos ambientales que nadie termina remediando”.
Abajo el link de la nota. Arranca a partir del minuto 34:24.-

