Fabián Vargas rompió el silencio. Asegura que tras años de trabajo de confianza con un conocido abogado local, terminó figurando como socio gerente de una firma vinculada al Frigorífico Dicasur y acorralado por embargos, deudas millonarias en ARCA y causas archivadas.
ESQUEL (Especial para Esquel Política Online) — Detrás de los escándalos judiciales, vaciamientos e incidentes mediáticos que involucraron en el último tiempo al ambiente ganadero y comercial de la comarca, emerge la historia oculta de Fabián Vargas. Para la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA, ex AFIP), Vargas es un influyente socio gerente al frente de transacciones millonarias. En la vida real, es un trabajador que hoy no puede ni renovar su registro de conducir ni sacar un crédito para comprar un par de zapatillas.
En diálogo exclusivo con Esquel Política Online, Vargas relató paso a paso el entramado de engaños, firmas sin lectura en escribanías, fotos en paredes para habilitar claves fiscales y presiones nocturnas que terminaron por arruinar su tranquilidad familiar.
La firma “a ciegas” en la escribanía
El origen de la pesadilla se remonta a los meses de pandemia. Según su testimonio, Vargas trabajaba en la relación del día a día con el abogado José María Venancio.
“Así como me ves, figuro como un gran empresario. Hace un mes me llegó una notificación del ARCA donde me informan que debo más de 4 millones de pesos. Figuro a cargo de compras, ventas y equipos, pero fue todo armado”, comenzó explicando.
La trampa se habría gestado con el argumento de cobrar un subsidio estatal durante la emergencia sanitaria:
“El Dr. Venancio estaba armando una PyME. Me dijo que la mitad del sueldo me la iba a pagar el Gobierno y la otra mitad él. Yo confié porque había trabajado años con él. Cuando llego a la escribanía de Carola De Bernardi, ya estaba todo listo. Me pidieron el DNI, no me leyeron lo que firmaba, pero yo, confiando, firmé”.
El vaciamiento del frigorífico de Gobernador Costa y la clave fiscal ajena
Vargas detalló que en 2021 fue convocado por su entonces empleador para ejecutar un embargo judicial en el Frigorífico de Costa (perteneciente a Cristóbal López).
“Fuimos a Costa y sacamos todo. En el último viaje fui con el empresario Nataine para sacar lo más fino: lavabotas de última tecnología, empaquetadoras, samping… quedó solo la estructura. Tuvimos que distribuirlo en varios lugares: la antigua calera, la propiedad de Nico Freeman, lo de un empleado de Venancio y parte al frigorífico de Nataine”, reveló.
Posteriormente vino la maniobra digital para operar a su nombre. Ante la imposibilidad de ser atendido presencialmente en AFIP por las restricciones de la época, Venancio lo llevó a su propio estudio en Ameghino al 830:
“Me hacen poner contra la pared para sacarme fotos y con esas imágenes sacan la clave fiscal. Esa clave se la quedó Venancio. Luego me mandan a hacer una tarjeta al Banco Galicia para cobrar, pero esa tarjeta jamás la vi, porque puso como domicilio su propio estudio”.
Aprietes nocturnos, fuego y despido
La situación dio un giro violento cuando camionetas desconocidas comenzaron a rondar el domicilio particular de Vargas.
“Apareció una RAM negra en mi barrio, donde no se ven esos vehículos. Bajan dos tipos de Comodoro a las 9 de la noche y me preguntan si yo era Vargas. Querían saber dónde estaban las cosas del frigorífico. Les dije que hablen con Venancio y me respondieron que a ese lo iban a dejar para después. Me preguntaron si el camión de afuera era mío y les aclaré que era de Venancio. Cuando le conté al abogado, me dijo que me quede callado, que él lo arreglaba”.
A los pocos días, la respuesta no tardó en llegar: el camión fue prendido fuego en la puerta de su vivienda. “Los bomberos se lo llevaron a la rastra. Cuando lo llamé a Venancio, solo me dijo que me quede tranquilo y que tuve suerte de que el camión no estuviera adentro de mi casa”, recordó con indignación.
Al poco tiempo, sin herramienta de trabajo y sin respuestas, la relación laboral concluyó sin indemnización ni reconocimiento de los 4 años trabajados.
La revelación del “Palo Blanco”
Buscando cobrar sus haberes, Vargas acudió al abogado Raúl Vila. Fue este profesional quien le sugirió pedir copias de los papeles firmados tiempo atrás en la escribanía.
“La escribana me preguntó si había terminado mal con Venancio y me consultó si sabía lo que había firmado. Cuando le dije que no, me confirmó QUE yo figuraba como SOCIO GERENTE DEL FRIGORÍFICO DICASUR”.
Al revisar la situación bancaria y tributaria, se descubrió que a su nombre figuraban cuentas, compra de acciones y movimientos de dinero. “El Dr. Vila me lo dijo directo: ‘Sos un palo blanco, esto fue todo armado’”, señaló Vargas. Para colmo, hasta una funcionaria del organismo recaudador (ARCA) le admitió de forma privada que sabían que el caso era una maniobra de suplantación/figuración, pero que legalmente la deuda seguía estando a su nombre.
Hoy, Vargas está en el VERAZ, con cuentas bloqueadas y salarios embargados: “Parecía un delincuente. No puedo ni sacar la licencia de conducir para equipos grandes”.
Causas archivadas y la llegada de una nueva representación
El derrotero judicial no fue más fácil. En 2025, Vargas intentó denunciar formalmente al Dr. Venancio en la Fiscalía local, donde enfrentó demoras y trabas burocráticas hasta que la investigación quedó paralizada.
“Me atendían en Fiscalía pero pasaba el tiempo y no había avances. Después, el Dr. Vila me entregó la documentación explicando que no podía continuar por un vínculo familiar con la otra parte, y me derivó con la Dra. Nora Díaz”.
Al tomar la causa, la nueva abogada intentó desarchivar el expediente en Fiscalía, pero se encontró con la respuesta de que “se había archivado por falta de pruebas” y que le cobraban $200 por folio para otorgarle copias.
Al apersonarse en la Subsecretaría de Trabajo, la Dra. Díaz ratificó que Vargas continuaba figurando como el responsable legal máximo del frigorífico, expuesto a eventuales reclamos masivos de empleados no registrados o despedidos.
“La abogada me dijo que tuve suerte de que la gente despedida del frigorífico no me haya denunciado a mí, porque para la ley el Socio Gerente soy yo. Con ella me siento más tranquilo. La verdad es que, con todo este curro que hicieron a mi costa, es un milagro que no esté preso. Estafaron a muchísima gente”, concluyó Vargas.
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