El histórico dirigente peronista y referente cooperativista rompió el silencio. Lanzó duras críticas a las internas partidarias, denunció abandono municipal en materia de infraestructura básica e instó a recuperar el ascenso social en la localidad.
El escenario político de Trevelin comienza a calentar motores de cara a los próximos comicios, y uno de los nombres que pisará fuerte es el de Omar “Pato” Ferrada. En una charla mano a mano, el dirigente peronista y vecino de la localidad expuso su visión crítica sobre el presente del pueblo, revivió momentos difíciles de su paso por la función pública y el cooperativismo, y dejó en claro que sus aspiraciones a la intendencia van en serio.
“Si las internas están amañadas, no voy a perder tiempo”
Con la experiencia de quien conoce los códigos de la política partidaria, Ferrada fue tajante sobre los mecanismos de selección dentro del justicialismo local. Dejó abierta la puerta para ir por afuera de la estructura oficial si el camino interno se obstaculiza:
“Si vas a competir conmigo y te ato las piernas, no vas a poder competir. Fijate que entre ellos mismos dicen que las internas están amañadas, así que yo no voy a perder tiempo en eso”.
Incluso, al repasar su apoyo previo a sectores internos, ratificó que su prioridad es el modelo de provincia y de ciudad por encima de los sellos de goma: “No queremos una unidad del Partido conservador Justicialista. Ya tenemos todo preparado”.
Un Trevelin “triste” y la ausencia del Estado
Para el precandidato a la intendencia, el motor económico de la región funciona a fuerza de empuje privado, pero advierte una alarmante falta de gestión y presencia estatal. Como ejemplo, señaló el impacto turístico de los tulipanes:
“Me largué de candidato porque veo un Trevelin triste: falto de iniciativa, lo veo muy quieto. Tulipanes le dio una inyección a la economía de Esquel y Trevelin. Es un evento privado, pero hay ausencia del Estado. Al menos deberíamos poner un par de regadores para que vaya la gente a visitar Tulipanes y el museo de Mervyn. Si soy el Intendente te pongo un regador, se van a matar”.
En esa línea, ironizó sobre las condiciones de los accesos y la falta de recursos básicos: “Decí que Dios existe, porque va la gente que está acostumbrada al asfalto y uno viene a 20, te paras arriba de los pedales porque hay una tierra infernal. No se necesita un crédito del FMI para tener dos camiones regando”.
Memoria, gestión y una traición que dolió pero dejó enseñanza
Con trayectoria como concejal entre 1989 y 1991 —periodo en el que recuerda se trabajó fuertemente en la reforma tributaria y la problemática de la hidatidosis— y expresidente del Club Fontana, Ferrada también sufrió los embates de la política partidaria y empresarial.
Al recordar su paso por la Cooperativa 16, donde se desempeñaba como jefe de servicios sanitarios, rememoró una oscura etapa marcada por acusaciones infundadas:
“Terminé de cadete en Esquel en la Coop 16. No me dejaron agarrar un papel para ver si existía una denuncia. Terminé en el último orejón del tarro. Estuve meses amargado porque era ‘el chorro’, me había afanado todo. Fue todo armado; mis hijos sufriendo. Hasta que un día lo escucho a Landriscina contar un chiste y me di cuenta de que yo no debía encerrarme, porque no cometí ningún delito”.
Ese mismo pragmatismo lo aplicó al recordar su gestión en el Club Fontana, donde acordó la recuperación edilicia del gimnasio a cambio de un convenio municipal que el entonces intendente Mantegna incumplió: “Un secretario dijo ‘nosotros se lo hacemos, pero lo tienen que rajar a Ferrada’. Me dolió, porque yo no hice política dentro del club”.
Cercanía, salud y el rechazo al asistencialismo
De cara al futuro comunal, Ferrada propuso un cambio de eje en la dirigencia política, priorizando la cercanía con el vecino y la resolución urgente de las problemáticas cotidianas de los parajes:
“La gente quiere otra actitud del dirigente, más terrenal. Si en los parajes la ambulancia no va porque faltan cubiertas, me voy a preocupar por las cubiertas. Si los bomberos no tienen para atacar el fuego rápido, coordinemos. Pero quiero ese ataque rápido en Los Cipreses, en Lago Rosario, en Sierra Colorada, en La Aldea Escolar. Lo mismo pasa con la salud, pero la logística no está”.
Asimismo, marcó distancia de los modelos basados en la dependencia estatal: “Reniego del asistencialismo como método. Que hay que asistir, por supuesto que sí. Pero yo soy admirador del ascenso social; quiero que progreses, que te vaya muy bien. Yo busco esa retroalimentación”.
“Voy a ser el Intendente de Trevelin”
Con la jubilación bajo el brazo, el apoyo incondicional de su familia y la convicción intacta de quien ha dedicado su vida a ayudar al prójimo, Ferrada cerró la entrevista con una declaración de principios y absoluta certeza sobre su futuro político:
“Voy a largar cuando pongan fecha. Estoy bien de salud, estoy jubilado y tengo tiempo. La familia me apoya. Yo siempre ayudé a la gente y ahora no me voy a hacer el desentendido. Me interesa más que ese chico pueda estar un escalón más arriba. Voy a ser el Intendente de Trevelin”.
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