Susana Rizzuto: 30 años de investigación regional, desarrollo apícola y la defensa de la universidad pública

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La docente, investigadora y exdelegada de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNPSJB repasa sus tres décadas de labor científica en Esquel, los avances en un producto natural para la sanidad apícola que busca ser patentado y analiza el contexto actual de las casas de altos estudios.

Con tres décadas de trayectoria académica en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), la Dra. Susana Rizzuto ha sido una pieza fundamental tanto en la formación de profesionales como en la gestión universitaria y la investigación aplicada en la región. Quien hasta hace poco más de un año se desempeñó como delegada de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud en la sede Esquel, reflexiona sobre la labor institutional, el impacto transformador de la ciencia local y la realidad presupuestaria que atraviesan las universidades argentinas.

“Como el Decano no puede repartirse en las diversas sedes de la provincia, la facultad cuenta con delegados, al igual que el Rector. Cumplimos la tarea de gestión en las cuatro sedes”, explica Rizzuto sobre el rol institucional que le tocó desempeñar. Sin embargo, su vocación primaria se mantiene intacta en las aulas y laboratorios: “Soy docente e investigadora a cargo de asignaturas como Entomología, Biología y Zoología General, y llevo adelante proyectos de investigación científica en la región. Además, dicto Biología del Suelo en el ciclo superior”.

“El 80% de los alimentos que consumimos depende de la polinización. Si las abejas no estuvieran, habría una escasez grave de alimentos a nivel global.”

Ciencia patagónica con proyección nacional: el combate a la Varroa

Uno de los hitos más relevantes de su trabajo reciente es la firma de un convenio de colaboración junto al Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, tras un viaje institucional a Comodoro Rivadavia. A través de este acuerdo, el equipo que lidera Rizzuto accederá a apiarios experimentales bonaerenses con más de 70 años de manejo genético para realizar ensayos de campo.

El objetivo central es probar la eficacia de un producto innovador para la sanidad apícola que desarrollaron en la Patagonia y que va camino a obtener una patente.

“Comenzamos a estudiar desde cero cómo viven las colmenas de nuestros apicultores con sus problemas sanitarios. Cuando aparece un foco infeccioso o parasitario, se suele tratar con productos sintéticos para que pasen el invierno. El problema surge cuando esos químicos dejan de funcionar y se aumentan las dosis: el parásito genera resistencia, ataca a las abejas y puede colapsar la colmena entera”, detalla la investigadora.

El enemigo principal es el ácaro Varroa, un parásito que succiona la hemolinfa (“sangre”) de la abeja y la debilita críticamente. “Aparecen abejas con alas deformes que no pueden volar. A nivel mundial es una gran preocupación el colapso de colmenas. Las abejas son cruciales: el 80% de los alimentos que consumimos depende de la polinización. Si las abejas no estuvieran, habría escasez de alimentos”, advierte.

Para dar respuesta a esta problemática, el equipo de Rizzuto apostó por los recursos de la flora local: “Trabajamos con aceites esenciales de nuestra región y probamos en laboratorio que funcionaran. El resultado fue excelente. Es un proyecto que hay que fomentar porque, además de cuidar el ecosistema, genera empleo”. La iniciativa ya obtuvo el sello de distinción BioProducto Argentino, un reconocimiento oficial otorgado a desarrollos que demuestran tener más de un 80% de componentes naturales en su formulación.

Cuentas claras, auditorías y presupuesto

Consultada sobre las críticas vertidas desde el Poder Ejecutivo Nacional respecto a la transparencia y auditoría en las casas de estudio, Rizzuto fue categórica al explicar la dinámica contable y financiera de la UNPSJB.

“Nosotros como investigadores o docentes no vemos un solo peso. Todo lo que la Universidad compra se le paga directamente al proveedor con factura registrada, y en muchos casos hay que presentar hasta tres presupuestos previos. La Universidad cuenta con un portal de transparencia accesible y el presupuesto es auditado periódicamente por la Auditoría General de la Nación (AGN)”, enfatizó.

En cuanto a la distribución de las partidas presupuestarias, precisó que “el 95% del presupuesto se destina a sueldos docentes y no docentes. El resto se va en servicios básicos y mantenimiento, quedando un margen muy pequeño para becas e investigación”.

Asimismo, desmitificó los discursos sobre la supuesta presencia masiva de estudiantes extranjeros que arrogarían costos excesivos al sistema: “En nuestra sede creo que tengo una sola estudiante de Chile. En términos del PIB, la Universidad representa un gasto insignificante frente a los enormes frutos que genera. Yo prefiero un país donde todos podamos acceder a la universidad pública, incluidos los vecinos de otros países que eligen formarse aquí”.

Protocolos de género, institucionalidad y carrera docente

En relación con el debate público generado en torno a denuncias por violencia de género o abusos en ámbitos universitarios, Rizzuto destacó las herramientas institucionales creadas para abordar estas problemáticas sin descuidar las garantías constitucionales.

“En nuestra facultad no hemos tenido denuncias de este tipo. Desde el sindicato docente (ADU) creamos en pandemia un protocolo de actuación contra la violencia por motivos de género. Existe un comité especializado que trata cada caso, siempre respetando el derecho de defensa y la presunción de inocencia”, señaló.

Sobre casos mediáticos ocurridos en otras sedes de la provincia, como Trelew, Rizzuto contextualizó la complejidad de los procesos administrativos: “Se abrió sumario en su momento y, por cuestiones administrativas y plazos legales, el expediente cayó sin que se pudiera comprobar la responsabilidad probatoria, motivo por el cual la persona debió ser restituida. Son temas delicados que a veces se utilizan políticamente para atacar el prestigio de la institución”.

Finalmente, al referirse al ingreso y permanencia en la carrera docente, concluyó recordando el nivel de exigencia del Convenio Colectivo de Trabajo (CCT): “El mecanismo es riguroso e igual para todas las facultades. Se deben acreditar antecedentes académicos, publicaciones, doctorados y trayectoria de investigación. Para acceder a un cargo efectivo hay que rendir concursos y demostrar idoneidad pedagógica y científica ante jurados de especialistas”.

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